
Lic. Gricelda Macancela
El autismo conocido como el Trastorno del Espectro Autista (TEA) enfrenta grandes barreras en todos los ámbitos: sociales, escolares y culturales que dificultan la inclusión de los estudiantes en las aulas regulares. La escuela tiene la responsabilidad de liderar el cambio hacia una sociedad justa y equitativa donde la diversidad es considerada una oportunidad y una fortaleza de crecimiento social. El autismo es parte de esa diversidad de formas de sentir, pensar, actuar y aprender como también ofrece una variedad de potencialidades y fortalezas que deben ser aprovechados en las diferentes áreas de estudio.
El sistema educativo de nuestro país presenta normativas de acceso y equidad para todos los niños, niñas y adolescentes, pero, muchos estudiantes que presentan TEA enfrentan día tras día dificultades y obstáculos que limitan su desarrollo académico y la interacción social, sin embargo, la inclusión educativa permite que todos tengan acceso a la educación sin discriminación.
La Organización Mundial de la Salud OMS (2022) indica que 1 de cada 160 niños presentan TEA, las características del TEA aparecen en los primeros tres años de vida, razón por la cual el rol docente en la primera infancia es llevar al aula prácticas inclusivas a fin de integrar a los niños al sistema educativo y prepararlos para enfrentar los retos y oportunidades a los que estarán expuestos.
El alumno que presenta TEA se aísla con facilidad, rechaza la ayuda y apoyo de quienes le rodean, presenta hiperactividad ante entornos desconocidos con patrones y conductas como: balanceo, abrir y cerrar las puertas, etc. además, presenta dificultades de interacción social, empatía y comunicación. “Un alumno con TEA no buscará relacionarse con sus iguales; y, si lo hace, su manera de interactuar puede ser inapropiada” (unir.net, 2020).
El gran desafío es que todos los docentes estemos capacitados en metodologías inclusivas que potencien el trabajo cooperativo en el aula y la aplicación del DUA; equipados y dotados de herramientas adecuadas para dar respuesta a la diversidad, evitando cualquier práctica de exclusión y discriminación.
“La inclusión educativa no solo transforma las vidas de quienes son incluidos, sino que también impacta positivamente en todos los involucrados en el proceso, creando una sociedad más justa y equitativa” (Vinueza et al, 2025).
La inclusión de las personas que presentan TEA es fundamental ya que permite la construcción de sociedades justas y equitativas en todos los ámbitos de la vida, permitiendo al estudiante desarrollar sus habilidades y capacidades para interactuar con sus semejantes.
Es necesario en el quehacer educativo incluir estrategias de apoyos visuales, rutinas de clase estructuradas y ambientes pedagógicos que favorezcan un aprendizaje significativo y duradero, además mantener una comunicación asertiva entre la escuela y el hogar, para que el trabajo docente resulte eficaz.
En el aula de clase se debe fomentar la práctica de valores como la empatía, el respeto a la diversidad, el compañerismo y la aceptación, es decir fomentar una cultura escolar inclusiva que permita eliminar barreras actitudinales ya que la inclusión es cuestión de actitud de todos actores del sistema educativo.
Incluir a personas con autismo es romper las barreras desde la escuela ya que se reconoce su valor como ser humano, respetado las diferencias y abriendo senderos hacia un futuro equitativo e inclusivo.

Bibliografía
unir.net. (25 de 11 de 2020). ecuador.unir.net. Obtenido de ecuador.unir.net: https://ecuador.unir.net/actualidad-unir/el-autismo-en-el-aula/
Vinueza Beltra, A., Medina Gonzalez, I., Castro Adrian, D., & Polanco Quimi, B. (2025). Inclusión Educativa para Niños con Autismo en el Sistema Escolar Ecuatoriano: Retos y Oportunidades. Polo del Conocimiento, 5.
