
Lic. Leonardo Redrován
La Organización Mundial de la Salud (OMS), define a la Salud Mental, como un estado de bienestar físico, mental y social; del cual, cada persona desarrolla su potencial y poder de afrontar las tensiones de la vida, adaptarse a un trabajo productivo y aportar hacia su desarrollo de vida, conjuntamente mediante un trabajo autónomo y saludable con la desconexión a responsabilidades y desarrollos rutinarios en sus horarios laborales y/o educativos (Soto, 2020)
Por otro lado, La Organización Mundial de la Salud (OMS), al expresar su reporte en el año 2019, describe que, de acuerdo a la Salud mental, los trastornos mentales, neurológicos, la depresión y la ansiedad, son enfermedades graves que constituyen un porcentaje de morbimortalidad y mortalidad a nivel anual; este es un enfoque preocupante no solo a nivel nacional sino a nivel mundial, forma parte de cifras tan elevadas que activan focos de alarmas que ayudan a entender la realidad actual de la población, sin minimizar los programas expresados para su prevención y la desconexión a responsabilidades luego de haber cumplido su jornada anual de labores.
De acuerdo a (Vicente, Saldivia, & Pihán, 2016), describen que; la carga de enfermedades mentales fue seriamente subestimada por los enfoques tradicionales que consideraban solo la muerte y no la discapacidad, por lo cual, de acuerdo a lo expresado anteriormente, en la década de los 90, el Programa de la Organización Mundial de la Salud, expresó que, se debe evaluar las enfermedades mentales con proyecciones hasta el 2020, considerando que, las enfermedades mentales algunas llegan a catalogarse como discapacidad, por lo cual en la actualidad, son apreciados como puntos altos y frecuentes para la mortalidad sin antes ser tratados.
La Salud Mental, al igual que Salud en general, es la ausencia de la enfermedad, del cual se define como un estado de tranquilidad o bienestar mental que permite hacer frente a las personas en los momentos mas conflictivos de la vida, permite desarrollar habilidades, receptar información de manera correcta y dar soluciones concretas de forma rápida, es decir, el ser humano se adapta a todas las acciones que se necesita, manteniendo la calma y expresándola de forma pacífica y definida, la Salud en general, conlleva al ser humano a expresarse en su mejor versión ante la naturaleza. (Petras, 2026)
De cierta forma, al igual que la Salud mental y la Enfermedad en general, se encuentran enlazadas a factores que involucran el desarrollo social, ambiente psicológico y biológico, que se encuentran en desarrollo de la vida, los mismos que ayudan a fortalecer al ser humano y son los mismo que limitan al ser humano, no obstante, el riesgo, la inseguridad, la desesperanza, el estrés, entre otros, consolidan al desequilibro del ser humano ante cualquier desarrollo en el escenario que necesite, es decir, al mantener una inestabilidad mental, limita al ser humano a desenvolverse de forma adecuada y activa en la naturaleza.
Asimismo, considerando a la Salud Mental, como la ausencia de enfermedades, y estableciendo un bienestar personal frente a los momentos de estrés en la vida, fortaleciendo todas sus habilidades para poder aprender, trabajar y adaptarse adecuadamente cuando la situación lo amerite; razón por lo cual, la desconexión temporal a ciertas actividades, fortalecerá el bienestar integral del ser humano, limitando en sí, nuevas actividades que fomenten responsabilidades, obligaciones o acciones y fortalezcan la desconexión en su totalidad a sus actividades que generen alteración alguna al desarrollo.
Manteniendo la estructura anterior, y las expresiones establecidas por varios actores, me permito describir que, según (Camas Baena, 2018), expresa que, el sistema de Salud Mental en Ecuador ha evolucionado en la última década, por lo cual, no solo depende de factores biológicos la alteración, sino de condiciones de vida, es decir, si mantenemos un desarrollo de alteraciones en acciones personales como, el exceso de trabajo, el exceso de estudio, el exceso a responsabilidades internas y externas, generan un limitante al ser humano en su desenvolvimiento, por lo cual, de acuerdo a una saturación de acciones y conocimientos, va a generar que las personas se equivoquen en las actividades que se están desarrollando, no obstante, la desconexión o el descanso activo, se considera como un tiempo parcial, para que el individuo, pueda mantenerse en calma, regulando su estado anímico, físico y psicológico, recuperando su estabilidad emocional y posteriormente, seguir con su desarrollo normal de acuerdo a los compromisos que tenga de por medio.
Por otro lado, la conexión constante de trabajo, puede conducir a sobrecargas de trabajo o estudio, falta de conciliación entre el plano laboral, familiar y social, afectando directamente a su salud física y mental, sin importar los escenarios de trabajo o estudio que se encuentren, el entorno laboral a mayor magnitud, puede ser considerado el principal factor de determinantes que pueden llegar a influir en la Salud Mental de las personas trabajadoras, por lo cual, es importante expresar que, todos y todas necesitamos trabajar, por lo cual, todo trabajo puede generar efectos positivos como contribuir con su desempeño laboral y generar satisfacción, pero, como efectos negativos, propicia acciones de estrés, horarios no adecuados o a su vez, situaciones de acoso laboral y/o abuso, acciones del cual puede desarrollar alteraciones de Salud Mental de la persona. (Allande & García, 2022)
Dentro de una situación laboral negativa, es muy evidente que se puede considerar un desencadenamiento de desarrollos de trastornos mentales como: trastornos psicóticos, trastornos neurológicos, trastornos cognitivos, trastornos que son derivados del estrés laboral o simplemente trastornos por abuso de sustancias, ciertas sustancias que el ser humano busca refugiarse para mantenerse en ritmo y seguir con su estructura y desempeño laboral intacto; no simplemente en el desarrollo laboral, sino también, en el desarrollo de estudio o responsabilidad social; en la actualidad, sin importar su escenario laboral, todos trabajamos, ya sea en la oficina, el consultorio, en el taller, en el hogar, con los hijos, con los clientes, entre otros, es necesario una coordinación para su desconexión, y generar una pausa activa para mejorar su rendimiento personal, en sí, todos necesitamos una desconexión a las actividades que nos demanda mayor interés.
De acuerdo a los datos expresados por Nicholas Bloom, describe que la ciencia ha demostrado que nuestra salud y bienestar mejoran durante las vacaciones, incluso cuando estas son de corta duración (García, 2020), por lo cual, disponer de vacaciones y al generar una desconexión como ámbito primordial, fortaleciendo en sí la salud y bienestar, si bien es cierto que, al momento de la desconexión a responsabilidades, el bienestar emocional mejora rápidamente durante las vacaciones, acciones que facilitan rápidamente el mejoramiento del ser humano; siguiendo este contexto, Nicholas Bloom, también afirma que, cuando más se desvinculen de trabajo y mayor sea la relajación, más beneficios obtendrá de bienestar y salud, pero, las personas que mantienen un vinculo direccionado al trabajo durante sus vacaciones, son las que tendrán menos beneficios de las mismas.
No obstante, las vacaciones, la desconexión, además de ser un derecho, son una necesidad biológica y psicológica fundamental para mantener el equilibrio físico y mental, simplemente no se trata de un privilegio, sino de una necesidad de Salud Mental, por lo cual, el día a día, suele estar cargado de exigencias y responsabilidades que requieren del esfuerzo para mantener de manera eficiente las responsabilidades laborales.
Si bien es cierto, la desconexión mediante el enriquecimiento vacacional, ofrecen oportunidades para recuperación del estrés relacionado al trabajo u otras acciones que demanden responsabilidades grandes, sin embargo, el distanciamiento psicológico y la relajación, fortalecen el vínculo de recuperación mental, al distanciarse del trabajo u otras obligaciones, permiten mediar la presión del tiempo y las dolencias ocasionadas durante el ambiente laboral, no obstante, durante las vacaciones, deben reducirse los factores de estrés laboral a fin de permitir que sus empleados logren recuperarse óptimamente durante las vacaciones. (Pereira, 2017)
Por lo tanto, la Salud Mental y la Desconexión, es un derecho fundamental que el ser humano necesita, es un elemento esencial para su desarrollo personal y social, por lo cual, forma parte de nuestro bienestar general, es decir, al momento de generar una pausa, el cerebro busca el proceso de estabilidad y equilibrio entre el cuerpo, la mente y la emoción, acciones que derivan al ser humano a mantenerse relajado, pensando activamente y resolviendo de manera activa las necesidades establecidas.
De acuerdo a (Rivas, 2024), es importante describir el derecho al descanso, mediante el ámbito laboral, radicando esencialmente el bienestar de los empleados, destacando en su totalidad, el reconocimiento de los derechos laborales, los mismos que rige como un pilar fundamental, garantizando condiciones adecuadas de trabajo, fortaleciendo el equilibrio entre la vida profesional y personal, y a su vez, el mejoramiento emocional de cada uno de ellos, no obstante, si el empleado se encuentra en mejor descanso, en mejor desconexión de sus responsabilidades laborales, su rendimiento será superior y a su vez, su estabilidad se encontrara equilibrada.
El ritmo acelerado de esta vida moderna, repercute considerablemente el desequilibrio y descanso, para mantener la salud y el bienestar en una sociedad que valora la productividad antes que la Salud Mental, las faltas de pausas de descansos, afectan directamente al cuerpo y la mente, un descanso va mas allá del sueño regular, por lo cual, dificulta su salud física y mental, promoviendo una vida limitante de productividad y satisfacción personal.
Por otro lado, la desconexión, el descanso, es de vital importancia para la salud, puesto que, funciona como un restaurador inmunológico, por lo cual, el sueño profundo y el tiempo destinado a vacaciones, fortalecen el desarrollo atencional y resolución de problemas, al mismo tiempo, la salud física ayuda al desenvolvimiento emocional y a un metabolismo mayormente avanzando, ahora más que nunca, mantener el equilibrio entre el trabajo y la vida personal, es muy importante y que mejor, empezando desde esta desconexión.
Y para culminar, al encontrarnos adentrados a responsabilidades del día a día, al estar sobrecargados de responsabilidades, además de estar cargados de información mediante las redes sociales o a su vez de adquirir información de manera fácil y rápida, por medio de la tecnología, nos permite planificar y mantener una comunicación rápida, eficiente para alejarnos de todo este abanico de responsabilidades, resulta mas satisfactorio que nuestro ritmo de vida lo podamos manejar mediante la tecnología y sus aportes de poder planificar y alejarnos de la responsabilidad y poder manejar esta sobrecargar de manera dócil y eficiente a la vez.
Este respiro, permite ahorrar energía, encontrar nuevas estrategias que faciliten el desarrollo, y disponer del tiempo suficiente para la recuperación total de los esfuerzos realizados; es normal que, durante este tiempo, terminemos sobrecargados tanto en el trabajo como fuera de él, y adquirir agotamientos a largo plazo; de acuerdo a Meijman y Mulder (1998), describen al agotamiento laboral como la exposición regular a situaciones exigentes y estresantes en el trabajo, lo cual se ven obligados a realizar sobreesfuerzos para responder a las demandas laborales, no obstante, esta desconexión favorece al desempeño laboral, evitando fatigas a largo plazo y buscando el bienestar de cada uno de ellos. (Pereira, 2017)
Las vacaciones a pesar de fortalecer el equilibrio físico y mental, demuestra un mejoramiento en su salud y bienestar en este tiempo, incluso, cuando son de corta duración; según es cierto, un estudio expresado por Bloom y sus colaboradores (2013), sostiene que, nuestra salud y bienestar mejoran rápidamente durante las vacaciones, este efecto es mas notorio entre los 4 y 8 días, alcanzando su punto álgido en el ultimo día, por lo tanto, vacaciones son vacaciones y siempre van a beneficiar. (García, 2020)
Como dijo John Steinbeck, el arte del descanso, es una parte del arte de trabajar, así qué, si quieres trabajar con arte, no te olvides de descansar.
¡Felices vacaciones!

𝙍𝙚𝙛𝙚𝙧𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖𝙨
Allande, R., & García, J. (2022). Salud Mental y Trastornos Mentales en los Lugares de Trabajo. Salúd pública, 11. Obtenido de https://idus.us.es/…/ca125a42-573b-44b2-ad0b…/content
Camas Baena, V. (2018). Salud mental comunitaria, atención primaria de salud y universidades promotoras de salud en Ecuador. SCIELO. doi:https://doi.org/10.26633/RPSP.2018.162
García, A. (2020). ¡Vacaciones! lo que dice ciencia. Centro de Résilience Psicología y Bienestar. Obtenido de https://www.centrodepsicologiaresilience.es/vacaciones…/
Pereira, D. (2017). Experiencias de recuperacion durante las vacaciones y su asociación con el estrés laboral y salud. Escritos de Psicología, 13-30. Obtenido de https://scielo.isciii.es/pdf/ep/v10n1/informe2.pdf
Petras, I. (2026). Concepto de Salud Mental y Normalidad. Departamento de Psiquiatría y Salud Mental. Obtenido de https://psiquiatria.facmed.unam.mx/…/Unidad-1.-Concepto…
Rivas, F. (2024). El derecho al descanso semanal en el Acuerdo Ministerial MDT – 20202-286 en Ecuador. Código Científico, 712-731. Obtenido de https://doi.org/10.55813/gaea/ccri/v5/nE3/342
Soto, A. P. (2020). Salud mental en la actualidad. RCSO – Revista Colombiana de Salud Ocupacional. doi:file:///C:/Users/Zona/Downloads/Dialnet-SaludMentalEnLaActualidad-7890267%20(1).pdf
Vicente, B., Saldivia, S., & Pihán, R. (2016). Prevalencia y Brechas hoy; salud mental mañana. scielo, 51-61. Obtenido de https://www.scielo.cl/pdf/abioeth/v22n1/art06.pdf
